Historia

Sabemos que hace unos cincuenta millones de años las tierras hoy pertenecientes a Berango se encontraban cubiertas por el mar y a unos mil metros de profundidad. Nos lo aseguran los mapas geológicos consultados y los fósiles encontrados en nuestro territorio.

También sabemos que el hombre prehistórico se encontraba hace 40.000 años en la franja costera que se extiende desde la ría de Plentzia hasta la ría de Bilbao, en la misma zona en la que se halla situado nuestro pueblo.

Y por él siguió transitando durante toda la época prehistórica, como lo atestiguan los hallazgos de útiles de pedernal por él usados, así como los restos de túmulos funerarios descubiertos en Munarrikolanda, en los que enterraban a sus muertos hace ahora unos 3.000 ó 4.000 años.

Antes de que diera comienzo nuestra Era los que nos precedieron como habitantes de Berango eran tenidos como pertenecientes a la tribu vasca de los caristios, pues éstos, según Estrabón estaban asentados en un extenso territorio, delimitado por las localidades que hoy conocemos como Deba, Getxo, Trebiño y Miranda.

Gran parte de las tierras que ocupaban los caristios pasaría a llamarse más tarde Bizkai, nombre que ya es mencionado en documentación fechada en torno al año 900.

De la época medieval nos hablarán nuestras casas-torre, destacando, por su conservación y su antigüedad, la de Otxandategi que pudo haberse mandado construir en la primera mitad del siglo XIII. Sobre la puerta de acceso a su interior podemos ver, esculpido en piedra, un escudo de armas que simboliza el enlace de una heredera de este solar con el V Señor de Butrón, celebrado hacia el año 1370, y que hace una década fue adoptado por el pueblo como su blasón distintivo.

El primer testimonio documental sobre la existencia de nuestra iglesia parroquial se remonta al año 1416, aunque Iturriza va más allá y nos asegura que fue construida por sus feligreses diviseros, en el siglo XII.

En cuanto a la ermita de Santa Ana, se ha hallado documentación que revela se estaba construyendo en el año 1627.

La antigüedad de nuestros caseríos, que es equivalente a la antigüedad de nuestros apellidos autóctonos pues éstos nacieron de los nombres de aquellos, se remonta a mediados del siglo XV, si nos basamos en los documentos que a ellos se refieren, y a finales del mismo siglo si nos fijamos en su tipología.

Entre los ocho molinos harineros que hubo en Berango destaca por su antigüedad, contrastada documentalmente, el de Poza. Fue este molino, que fue conocido como “las aseñas de Poza de Merana” el que, en la primera mitad del siglo XIV, heredó doña Mencía. Se lo donó su padre, a cuyas manos había llegado por su mujer, la hija de Iñigo Ortiz de Ibargoen, del que sabemos que murió en la pelea de Altamira del año 1275.

Sobre los habitantes que ha tenido Berango a través de los tiempos contamos con datos fiables a partir de 1515.

También a Berango le tocó vivir de cerca dramáticas vicisitudes guerreras, especialmente en aquellas batallas campales en las que intervinieron los Ibargoen y los Butrón durante los siglos XIII, XIV y XV.

Entre sus hijos más distinguidos destaca la figura del recordado bienhechor del pueblo, el arquitecto Simón Pedro de Otxandategi, al que le debemos, entre otras muestras de su amor al pueblo que le vió nacer, la actual torre de la iglesia y el edificio de nuestra Casa Consistorial.

Pero de todo ello, y de otros interesantes temas, podremos tener más amplio conocimiento si nos adentramos en los distintos apartados que sobre la historia de Berango nos ofrece el libro "BERANGO. 40.000 AÑOS DE HISTORIA", escrito por Alberto Díez Sáiz.